REFLEXIÒN

 

       A lo largo del proceso de formación docente, constantemente surgieron múltiples interrogantes referentes al por qué del bajo rendimiento y los deficientes resultados de los estudiantes del país. Gracias a la posibilidad que ofrece la práctica profesional, durante la inserción en el sistema educativo a lo largo de un año, se logró constatar concretamente la gran variedad de factores que intervienen en el estancamiento de los resultados sin presentar mejorías, tales como: el desinterés de los estudiantes, el contexto socio-cultural, escasa dedicación por parte del profesorado, escasa utilización de los recursos materiales, despreocupación de padres y apoderados, entre otros.

       Por lo antes mencionado, durante el transcurso previo a la intervención, se llegó a la siguiente reflexión: Las estrategias que se debían utilizar para aplicar dicho proyecto debían cumplir con ciertos requisitos; debían ser: innovadoras, creativas y lúdicas, que apuntaran a los intereses y motivaciones propias de las estudiantes que cruzan  tal nivel de escolaridad con el fin de que fueran un ente activo durante todo el proceso de intervención. Siendo esto efectivo y puesto en práctica, ya que si el docente domina la teoría y la práctica de manera innovadora, generando un ambiente propicio y estimulante el proceso de enseñanza aprendizaje se volverá interesante, llevadero y productivo para los estudiantes.

       Cabe destacar que la metodología y estrategias utilizadas fueron asertivas puesto que, se vivenció un proceso armónico, ameno y colaborativo, entre la docente en formación y las estudiantes, haciendo énfasis en la óptima actitud y disposición que demostraron tener las mismas antes, durante y después de cada sesión de reforzamiento.

       Basándose entonces en todo lo realizado, se establece  que es imprescindible estar preparado pedagógica y disciplinariamente para que la labor docente se ejecute dentro y fuera del aula de forma íntegra, abordando todos aquellos aspectos que pueden interferir positiva o negativamente en el proceso de formación de los educando, haciendo hincapié en el compromiso que adoptan quienes ejercen esta profesión, ya que a partir de lo antes mencionado los estudiantes construyen el cimiento de su futuro  personal, educativo y social.

       Así mismo, surgió la necesidad de ahondar en torno a la relevancia ética que tiene esta profesión, desde ahí, cabe señalar que el resguardar el bienestar de los estudiantes desde cualquier ámbito se encuentra estipulado en los propios estatutos que plantea el capítulo IX del código de ética del Colegio de Profesores de Chile A.G.: “Procurar otorgarles una educación inclusiva, que facilite los aprendizajes respetando la diversidad, potencialidades, necesidades e intereses de manera que deberá otorgarles una educación para la cual se encuentran debidamente capacitados, procurando facilitar el aprendizaje y respetando sus necesidades e intereses, de manera de crear condiciones de mutuo respeto y confianza, para la libre expresión de sus opiniones y la formación de sus propios juicios, evitando toda conducta que pueda ser interpretada como utilización de su ascendiente con fines ajenos al proceso educativo”.